Haiku V

Jóvenes lirios

que la lluvia de ayer

resucitó.

Lirios

©DixieDay2018

Fotografía: DixieDay

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Vacíos

Para crearme un esporádico y falso sentimiento de libertad, he salido de mi encierro y me he aventurado por las calles transitadas de esta nueva ciudad que tiene aires de festejos habituales y de falsas amistades. Realmente no sé lo que busco, talvez un café rústico donde sirvan un buen capuccino y suenen música tranquila para poder leer a gusto, tal vez una pastelería que me ofrezca algo novedoso qué probar, talvez un paisaje que me inspire y que me saque de mi bloqueo de escritor; y con suerte nadie querrá hablarme pues no vine escapando de la soledad sino que vine persiguiéndola.

 

Pero no importa a dónde vaya, sea que me quede en mi cuarto o me aventure en un mar de gente, la sensación de que algo me falta por ver o por hacer no me abandona. Quizás por eso me atreví por esta a vez a evadir los usuales lugares despejados y solitarios por los que me inclino, a experimentar otros olores, sonidos y colores aunque sea por un rato, a descubrir el gusto de la gente por las lúgubres calles invadidas de murmullos indescifrables y pasos y miradas sin expresión pero… solo he recordado por qué busqué mi sitio en el lugar más alejado, solo se me ha hecho un hueco en el corazón porque no soy libre aún, no ahora. Las ciudades se extienden sin que yo logre adaptarme y yo creí que aquellos que lo hacían eran más capaces de lograr emocionarse casi a voluntad por las meras ganas de hacerlo, por pequeña que fuera la razón, y yo quería ser como ellos; pero me bastó con ver sus rostros, observar un poco de su andar, para notar que sus exaltaciones son producto de tristezas arraigadas y olvidadas, tan profundas que ya son imperceptibles y por ende fácilmente ignoradas.

 

Jamás pensé que entre tanta gente habría tanto vacío, tanta automaticidad al caminar. No vale la pena pues, asombrarse tanto y reír tanto si solo es para esconder el estoicismo que se lleva por dentro. No. No soy libre aun de esta inconformidad pero ahora sé algo más del mundo y el miedo crece porque no quiero resignarme, y el miedo a veces te salva la vida. Me siento atrapada de nuevo, de repente, como aquellas veces en que el metro se llenaba y temía no alcanzar a tiempo la salida, y tonta porque aquí es donde menos libre se es; las canciones que suenan aquí y allá se mezclan en un solo barullo indefinible, caminar sin detenerse es simplemente un privilegio. Debí darme la vuelta cuando pude y cambiar de dirección,  debí recordar los audífonos que me aislan del ruido del mundo pero ahora es tarde y lo único que busco a estas alturas es el final de este desfile de frustraciones.

 

Así que decidí que voy a regresar. Renovados mis deseos por la calma y la compañía verdadera, aquella que no atenta contra mi propia y necesaria soledad, estoy segura que veré con otros ojos el origen de mis pasos; y quizás en aquellos sitios tan comunes y conocidos por mí me muestren algunos secretos ocultos, secretos camuflados bajo el polvo que este paseo experimental pudo haber sacudido. No más ruidos confusos, ni pasos ni olores extraños, no más del espejismo colectivo de los más desarrollados pueblos, donde hasta mi propia soledad le huye a la gran soledad que recorre este rincón.

 

©DixieDay2018

Taller #sentimientos de “El ojo crítico”, facebook

Virus

Deben ser del tipo

Que no tiene sueños,

Que sus días son iguales,

Que sus problemas nunca son su culpa.

Deben ser del tipo

Que espera sentado

De piernas y brazos cruzados,

Que el gobierno la vida les resuelva.

Deben ser del tipo

Pre-programado

Que por la mañana se levantaron

Y no se dieron cuenta

Que pasaron años,

Cosas sucedieron,

Se conformaron en su jaula

Y apagaron su cerebro…

Y luego se acostaron sin saber

Que mañana morirán de viejos

En el mejor los casos,

Que vivieron en un sueño,

Que jamás realmente despertaron,

Que dejaron a su paso el virus

De los muertos que aún creen estar vivos.

©DixieDay2018

Senryu IV

Mismo camino,

el destino prohibido

de los que sueñan.

abismo

©DixieDay2018

Imagen extraída de Internet

Como el polvo

Denme tregua

que quiero morir

y escapar

y revivir

donde el aire es música

de flautas,

de arpa,

de violines,

de piano,

donde el tiempo se marca

por el ritmo

de la batería.

Denme tregua,

un descanso,

quizás solo silencio,

la vida es un grano de polvo

a la luz del sol

y yo quiero llegar

a los techos más altos.

©DixieDay2018

Tu balanza, mi rompecabezas

La vida
La vida suele verse como una balanza rota: O fracasas o alcanzas tus metas, rara vez son vistos tus puntos medios. Es el rompecabezas de una carrera en el que solo son visibles las piezas del final.

Tropiezas, caes y te resbalas, y para poder continuar -porque tienes que continuar, porque deseas continuar, aunque parezca imposible continuar- te arrastras, te deslizas o gateas hasta que tengas la fuerza para volver estar de pie.

Y vuelve a pasar, te caes y te levantas pero estas son solo piezas blancas que solo tú sabes que están ahí, solo tú puedes ver las cicatrices que dejaron. Y el rompecabezas mostrará tu imagen en la meta, pero las heridas habrán desaparecido porque los vencedores deberían ser perfectos.

Y dentro de la carrera de la vida hay muchas otras más pequeñas con piezas también ocultas. Y la gente a tu alrededor usualmente solo intenta adivinar si serás capaz de lograrlo o no, midiendo con la misma balanza rota que solo puede dar uno de los dos resultados.

Porque la vida suele verse como una balanza rota: O fracasas o alcanzas tus metas, rara vez son vistos tus puntos medios. Pero, ¿sabes qué? Tu historia sí importa, tus piezas blancas sí importan, importan porque son tuyas y hay muchos que las están viviendo.

Así que cuando solo se vea tu final diles “¡al carajo con tu balanza rota!, yo voy a mostrarte todas mis piezas blancas, porque yo las viví y si quiero puedo mostrarlas.

© Sus R.S.

Editado por DixieDay

Redención

“No me mantengas viva”

“Te necesito”

“Sirvo más muerta, te hago mayor bien así”

“¿Harías algo por mí?”

“¿Qué?”

“Vive conmigo, préstame tus manos, te lo pido”

Las enredaderas y las plantas rastreras despertaron, se torcían lentamente sobre mí con el siseo de sus hojas al rozarse, el pasto salvaje hería mis mejillas y el chasquido de insectos me hablaba al oído. El suelo vibraba con el movimiento de toda la vida debajo. ¡Cuanta miseria! ¡Cuantas ganas de morir! 

“Tómame, que sirvo más así”. 

Y las vides rozaban mi frente, trenzaban mi cabello, fabricaban un traje verde ceñido a mi cuerpo. Lentamente iba siendo uno con el viejo espíritu hasta vivir del mismo aliento y ser humano, árbol, hierba… todo a la vez. ¡Que olor tan grato el del lugar al que pertenezco!

Y el sol de la tarde nunca me tocó, ni la tormenta me mojó ni el rayo me alcanzó, el hambre no llegó, mas sus dolores todos, todos los sentía yo. Su voz sin voz era canción de cuna y entre sueño y sueño plantaba semillas, ahuyentaba a imprudentes, veía crecer a los pequeños que ella y yo cuidábamos sin descansar; así actuaba, como reconciliadora entre el hombre y las especies. 

El tiempo en que el bosque fue fundado, ya con los árboles crecidos y el suelo colonizado, el aire lleno de trinos y aullidos y la humedad ya mantenía un ambiente propicio, terminó mi trato. 

“Estoy feliz de regresar al fin a ti”.

Porque cuando rompimos los lazos y elegimos la traición, la tristeza estalló en el corazón de la madre, y los mares y la tierra se agitaron, los cielos respondieron pero pocos se conmovieron; había que vendar la herida. Mi cuerpo regresó a la tierra pero estoy en la maleza que se enreda desde entonces en los pies de los intrusos y susurra en sus oídos los horrores que ella vivió, y que les advierte que es capaz de revivir sus peores pesadillas si se atreven a tocar lo que ella les prohibió.

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©DixieDay2018

Menos de un minuto es suficiente

para verte y llenarse de nostalgia,

de alegría, de luz, de lucidez;

llorar un segundo por todos los anhelos,

los alcanzados, los abandonados,

los que penden aún de nuestra mano.

 

Menos de un minuto es suficiente

para robar el fulgor

que llueves en los techos

y aprisionarlo en las pupilas,

que el espíritu que hiberna

despierte deslumbrado con tu luz

prestada y tu danza permanente

alrededor de los mares y la tierra.

 

Menos de un minuto es suficiente

para la ilusión de haber vivido eternamente

y la certeza de existir

en nada más que ese segundo.

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©DixieDay2018

Lecciones

A veces me encuentro con la sabiduría de una flor silvestre,
con las sabias lecciones de paciencia de los árboles,
con la noble fuerza del agua que logra labrar la piedra,
con la sencilla elegancia de todas las cosas.

La belleza disimulada pero presente,
generosa a todas las almas que saben apreciar
con los ojos suficientemente abiertos
para llegar a tener un atisbo de su verdad.

-©DixieDay2016-

Frente al espejo

 

Perdóname
por sabotear tu alegría,
por arruinar tu felicidad,
por hacerte sentir triste
y por negarte libertad.

Discúlpame,
por debilitar tu ánimo
quizás sin razón,
pero no pierdas voluntad,
no trates mal tu corazón.

Hoy tú sabes más que ayer
aunque menos que mañana,
por eso mira alrededor
pero enfoca siempre tu mirada.

 

©DixieDay2018

A veces no sé lo que pienso, hasta que lo escribo… o lo leo.

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