Archivo de la etiqueta: Naturaleza

Haiku VII

Tú, telarañas;

la noche, el rocío

y el sol, la magia.

©DixieDay2019

Haiku VI

Manchan el cielo

golondrinas viajeras;

nunca se fueron.

©DixieDay2018

Dibujo hecho por mí en el block de notas de mi teléfono, en un momento de aburrimiento (no pude dibujar las golondrinas u.u )

Haiku V

Jóvenes lirios

que la lluvia de ayer

resucitó.

Lirios

©DixieDay2018

Fotografía: DixieDay

Redención

“No me mantengas viva”

“Te necesito”

“Sirvo más muerta, te hago mayor bien así”

“¿Harías algo por mí?”

“¿Qué?”

“Vive conmigo, préstame tus manos, te lo pido”

Las enredaderas y las plantas rastreras despertaron, se torcían lentamente sobre mí con el siseo de sus hojas al rozarse, el pasto salvaje hería mis mejillas y el chasquido de insectos me hablaba al oído. El suelo vibraba con el movimiento de toda la vida debajo. ¡Cuanta miseria! ¡Cuantas ganas de morir! 

“Tómame, que sirvo más así”. 

Y las vides rozaban mi frente, trenzaban mi cabello, fabricaban un traje verde ceñido a mi cuerpo. Lentamente iba siendo uno con el viejo espíritu hasta vivir del mismo aliento y ser humano, árbol, hierba… todo a la vez. ¡Que olor tan grato el del lugar al que pertenezco!

Y el sol de la tarde nunca me tocó, ni la tormenta me mojó ni el rayo me alcanzó, el hambre no llegó, mas sus dolores todos, todos los sentía yo. Su voz sin voz era canción de cuna y entre sueño y sueño plantaba semillas, ahuyentaba a imprudentes, veía crecer a los pequeños que ella y yo cuidábamos sin descansar; así actuaba, como reconciliadora entre el hombre y las especies. 

El tiempo en que el bosque fue fundado, ya con los árboles crecidos y el suelo colonizado, el aire lleno de trinos y aullidos y la humedad ya mantenía un ambiente propicio, terminó mi trato. 

“Estoy feliz de regresar al fin a ti”.

Porque cuando rompimos los lazos y elegimos la traición, la tristeza estalló en el corazón de la madre, y los mares y la tierra se agitaron, los cielos respondieron pero pocos se conmovieron; había que vendar la herida. Mi cuerpo regresó a la tierra pero estoy en la maleza que se enreda desde entonces en los pies de los intrusos y susurra en sus oídos los horrores que ella vivió, y que les advierte que es capaz de revivir sus peores pesadillas si se atreven a tocar lo que ella les prohibió.

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©DixieDay2018

Lecciones

A veces me encuentro con la sabiduría de una flor silvestre,
con las sabias lecciones de paciencia de los árboles,
con la noble fuerza del agua que logra labrar la piedra,
con la sencilla elegancia de todas las cosas.

La belleza disimulada pero presente,
generosa a todas las almas que saben apreciar
con los ojos suficientemente abiertos
para llegar a tener un atisbo de su verdad.

-©DixieDay2016-

Haiku IV

Cielo plomizo,

en sombras misteriosas

yacen los nidos.

ramas

©DixieDay2018

Imagen extraída de Internet

 

Herencia de muerte

No te ha bastado, Lucifer
con el fuego que tienes en el inframundo
y vienes a pasearte por bosques sagrados,
llevando a tu infierno a buscar la saciedad.

¿A quién has poseído esta vez, Lucifer,
y conducido su mano al peor de los sacrilegios?
¡Ay! hombre susceptible a la avaricia,
¡si somos nosotros el peor de los demonios!

¿Qué harán nuestros hijos cuando vean
que para ellos ya solo ceniza quedó?
Y cuando escuchen el clamor de un bosque fantasma
¿Quién les contará lo que antes existió?

Descubrirán y nos maldecirán por ello
sin duda, que cambiamos al edén por dolor y agonía,
pero hemos de saber que al firmar el testamento
dejaremos a los nuestros la muerte como herencia.

fuegobosque

© 2018 DixieDay

Imagen extraída de internet.

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Haiku II

Cenzontle canta

que el sol pronto se pone,

brilla el ocaso.

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© 2018 DixieDay

Fotografía de: Arturo B Massani

http://www.ojodigital.com/foro/paisajes/450745-atardecer-entre-ramas.html

Oculto en lo visible

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A veces me encuentro con la sabiduría de una flor silvestre,
con las sabias lecciones de paciencia de los árboles,
con la noble fuerza del agua que logra labrar la piedra,
con la sencilla elegancia de todas las cosas.

La belleza disimulada pero presente,
generosa a todas las almas que saben apreciar
con los ojos suficientemente abiertos
para llegar a tener un atisbo de su verdad.

© 2016 DixieDay

Imagen obtenida de internet

Carta del Gran Jefe Seattle al presidente de EEUU

Me encontré de casualidad con la carta que verán más abajo, una que yo no conocía y probablemente muchos no conocen. La encontré en un comentario de un video (un super precioso video por cierto, tienen que verlo). Al final dejé el link del video por si les da curiosidad. Les pido por favor que se tomen el tiempo de leerla, es larga, sí, pero está empapada de una enorme sabiduría que hoy en día hemos perdido y es realmente triste.

Carta del Gran Jefe Seattle al presidente de EEUU
Autor: Jefe Seattle

En 1854, Franklin Pierce, presidente de los Estados Unidos, “el Gran Jefe de Washington”, hizo una última oferta por una gran extensión de tierras indias antes de lanzar el exterminio, prometiendo crear una “reserva” para el pueblo indígena. Esta es la respuesta del Jefe Seattle.

El gran jefe de Washington manda palabras, quiere comprar nuestras tierras. El gran jefe también manda palabras de amistad y bienaventuranzas. Esto es amable de su parte, puesto que nosotros sabemos que él tiene muy poca necesidad de nuestra amistad. Pero tendremos en cuenta su oferta, porque estamos seguros de que si no obramos así, el hombre blanco vendrá con sus pistolas y tomará nuestras tierras. El gran jefe de Washington puede contar con la palabra del gran jefe Seattle, como pueden nuestros hermanos blancos contar con el retorno de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas, nada ocultan.
¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aún el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida.
Si no somos, dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo podrán, ustedes comprarlos?
Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo, cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo.

La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas. Los muertos del hombre blanco olvidan de su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas; en cambio, nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas.
Somos parte de la tierra y asimismo, ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; éstos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.
Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado. También el Gran Jefe nos dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos.
Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil ya que esta tierra es sagrada para nosotros. El agua cristalina que corre por ríos y arroyuelos no es solamente el agua sino también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes.

El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed, son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos y, por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra a sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objeto que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorará la tierra dejando atrás sólo un desierto.

No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena los ojos del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada. No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar como se abren las hojas de los árboles en primavera o como aletean los insectos. Pero quizás también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos. Y, después de todo ¿para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos.
El aire tiene un valor inestimable para el piel roja ya que todos los seres comparten un mismo aliento – la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.
Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré condiciones: El hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una máquina humeante puede importar más que el búfalo al nosotros matamos sólo para sobrevivir.
¿Qué seria del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual; porque lo que le suceda a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado. Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a si mismos. Esto sabemos: La tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos, todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra.

El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, no queda exento del destino común. Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizás el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que Él les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. Él es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco.
Esta tierra tiene un valor inestimable para Él y si se daña se provocaría la ira del Creador. También los blancos se extinguirían, quizás antes que las demás tribus. Contaminen sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos. Pero ustedes caminarán hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja.
Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos porqué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde esta el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.
Autor: Jefe Seattle.

http://www.naturalezacuriosa.com/asi-canta-la-tierra-segun-la-nasa-video/